La confianza es uno de los más importantes valores para los seres humanos, y la traición es uno de los actos que más nos repugnan. Ahora… ¿Por qué es así? Si quieres descubrirlo, sigue leyendo…
Los seres humanos somos animales sociables y gregarios, que vivimos en comunidades y que hemos evolucionado para compartir nuestra vida con los demás. Esto es algo que, cada vez más, se va perdiendo, hasta el punto de que en nuestras sociedades estos lazos se han debilitado mucho.
Sin embargo, lo cierto es que, en el pasado, cuando vivíamos en tribus (incluso antes, cuando éramos más animales que humanos), estos lazos eran fundamentales para que la tribu (y sus individuos) sobreviviesen.
Lógicamente, cuando uno de los miembros de la tribu traicionaba la confianza de los demás, no solo se perdía algo de dinero o se acababa una relación amorosa. La traición de un miembro de la tribu podía significar la desaparición física de la tribu entera.
Por tanto, hemos evolucionado para que los lazos de confianza sean máximos y la traición nos resulte absolutamente despreciabe.

Es cierto que, a día de hoy, la traición puede que no tenga esos efectos tan profundos como la desaparición de una tribu entera. Sin embargo, aunque la traición solo signifique descubrir que han hablado mal a nuestras espaldas (incluso sin que eso tenga consecuencias relevantes), nos parece un acto deleznable.
Ten presente que superar una traición no es algo fácil, y, en general, se necesita un periodo de duelo. Además, la dificultad de superar el periodo de duelo dependerá de cuán fuerte fuera la relación con la persona que te ha traicionado.

Sin embargo, más allá de eso, las claves para superar una traición son las siguientes:

No, no siempre. Sin embargo, hay algunas circunstancias en las que sí es necesario hacerlo. Son las siguientes:
Como puedes ver, la confianza es vital en las relaciones humanas, y traicionarla puede ser muy doloroso tanto para quien sufre la traición como para quien la lleva a cabo. Y es que, como decía Nietzsche, lo peor de la traición no es la traición, sino la imposibilidad de poder confiar de nuevo en esa persona.