Para que una relación afectiva funciones, es necesario renunciar a poner en nuestra pareja la responsabilidad de cumplir con todas nuestras expectativas. Son muchas las personas que esperan recibir de su pareja la atención, el cuidado y el cariño que no pueden reservarse para sí mismas. Si sus deseos no se cumplen, ejercen una violencia sobre su pareja acorde con la intensidad de los deseos y ansiedades que han proyectado sobre la situación. La necesidad de poder cambiar al otro es uno de los elementos más destructivos que pueden surgir en una historia.
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Cuando las cosas no salen bien en una historia, el reflejo automático sería decir: “¡Es tu culpa! ¡Si no estoy contento es culpa tuya!» ¡Abandona la idea de que tu malestar interior puede ser causado por las insuficiencias del otro! Si te das cuenta de que solo serás feliz si cambia y cuando él cambie, esta es una mala señal, porque la mayoría de las veces es la relación lo que debe cambiarse, no la pareja.
El gran reto es saber hablar en primera persona expresando como nos sentimos sin implicar o acusar a quien tenemos al lado.