Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad. Paul Joseph Goebbels (1897-1945) Político alemán.

Aunque mentir sea una conducta común en nosotros, cada persona tiene sus propios rasgos para expresar sus mentiras. ¿Qué hay detrás de las mentiras?, ¿Cuáles son sus motivadores principales?, ¿Qué perdemos si somos descubiertos en ellas?, ¿Cuál es el costo que paga alguien que miente?, esto y más descúbrelo en este interesante aventura.
Cuando pensamos en la mentira, es imposible no hacer referencia al personaje de Pinocho y a su nariz que crece cada vez que dice una mentira.
¿Sabías que…? En la versión original del italiano, Carlo Collodi, publicada en 1882, Pinocho, es una marioneta elaborada de madera con propiedades mágicas. Un hada madrina le dota de cualidades humanas (virtudes y defectos) y lo transforma en un niño de madera; travieso, mentiroso y desobediente, el cual es ahorcado al final por sus innumerables faltas.
Describir un hecho protegiendo los propios intereses no es un asunto casual, y la historia es testigo de ello, figuras tan importantes como Bill Clinton a finales de los noventas se vio envuelto en haber mantenido un “comportamiento físico impropio” con la becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky. Sin embargo en afán de mantener su verdad, meses antes el mismo presidente había declarado: “Yo no tuve relaciones con esa mujer, la señorita Lewinsky”, manteniendo cierta distancia emocional con dicha señorita.
Los mentirosos suelen sentirse menos culpables cuando ocultan que cuando falsean, aunque en ambos casos sus víctimas resulten igualmente perjudicadas. Una mentirosa podría decirse: “Mi esposo debe estar enterado de que yo ando con alguien, porque nunca me pregunta dónde he pasado la tarde. Mi discreción, es un rasgo de bondad hacia él; por cierto que no le estoy mintiendo sobre lo que hago, sólo he preferido no humillarlo, no obligarlo a reconocer mis amoríos“ (Ekman, 2010).
Existen razones poderosas en cada uno de nosotros para crear una realidad distinta y asumir las consecuencias de nuestros actos, luego entonces ¿por qué mentimos?.
Según el diccionario de la Real Academia Española “Mentir es manifestar lo contrario a lo que se sabe, cree o piensa”. Engañar es dar la apariencia de verdad o inducir a alguien, a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras o de obras aparentes o fingidas.

Son múltiples las causas por las cuales nos alejamos de la verdad como puede observarse a continuación:
Mientras mayores son las consecuencias, mayor es la motivación a no decir la verdad (Martínez, 2006).
Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve. Martin Lutero (1483-1546) Reformador alemán.
Si una persona le funcionó decir una pequeña mentira puede sin darse cuenta convertirse en un experto en mentir y hacerlo como un mecanismo natural de su vida. Se dice que el maestro Diego Rivera era un experto en mentir, un mitómano, es decir era un mentiroso patológico.

Sin embargo detrás de la mentira se esconde el miedo a:
Ser descubierto en una mentira puede ser desastroso en la vida del mentiroso (Martínez, 2006).
En Estados Unidos, más de la mitad de los niños que nacen en Washintong, son ilegítimos y en su mayoría de madres solteras de raza negra (1976). De los casi 10,000 nacidos durante el año pasado, casi 5000 fueron ilegítimos.
De acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional de Hogares en Motevideo para el año de 1993, el 34% de los hijos eran hijos ilegítimos.
Para quienes dudan de su paternidad, las actuales técnicas de genética molecular son 99.99% efectivas, y van desde los 8 a los 12 mil pesos mexicanos (800 a 1200 dólares).
Desde mi punto de vista, “No existen hijos ilegítimos, existen padres ilegítimos”
o papás piratas. Algunos no saben que no son los verdaderos padres y algunos otros ni siquiera les interesa saberlo, pero esta realidad puede estar en tu propia casa.
Un marido engañado por su mujer que hace caso omiso de los signos que delatan el adulterio puede así, al menos, posponer la humillación de quedar al descubierto como cornudo y exponerse a la posibilidad de un divorcio. Aun cuando reconozca para sí la infidelidad de su esposa, quizá coopere en ocultar su engaño para no tener que reconocerlo ante ella o ante los demás. En la medida en que no se hable del asunto, tal vez le quede alguna esperanza, por remota que sea, de haberla juzgado equivocadamente, de que ella no esté envuelta en ningún amorío (Ekman, 2010).
Una mentira puede tener un costo emocional, social, económico o espiritual muy importante, que tiene que ver con:
Aunque ninguna técnica es 100% efectiva te comparto algunos indicadores presentes en las personas que mienten:
Un elemento muy interesante en el mentiroso o mentirosa, es el reflejo de sus emociones (positivas o negativas), o se vuelven mucho más amorosos para ocultar una relación complementaria o se vuelven más agresivos al sentir culpa y sentir que están traicionando a la pareja no oficial y se portan groseros para evitar la intimidad.

En la comunicación no verbal existen varios indicadores de las mentiras: taparse la boca con uno o varios dedos mientras habla, tocarse o rascarse la nariz, no mirar de frente ni a los ojos al interlocutor (aunque hay quienes si miran fijamente para aparentar ser honestos), pestañear constantemente, encogerse de hombros. Un dato curioso, es que existe cierta evidencia de que cuando mentimos la sangre llena a la nariz, lo que provoca un efecto Pinocho (Boyes, 2007).
Los hombres como género en general mienten más, pero las mujeres son más elaboradas en mentir, al final, empate técnico.