El amor que se mendiga no es amor
El amor que se mendiga no es amor
El amor que se mendiga no es amor, porque de ser así, entonces se estaría sufriendo de dependencia emocional y esto lastima.
Hay personas que dejan a un lado el amor por sí mismos para buscarlo en la pareja, pero, cuando la otra persona se vuelve una prioridad, entonces el otro componente queda silente, sufriendo.
El amor que se mendiga no es amor, pues, en realidad no se ama nada de lo que da la otra persona, sino solo algo que está en la imaginación y que se alimenta de fantasías.
Muchas personas son conscientes de que se encuentran en esta situación, que lo dan todo sin recibir nada a cambio, pero no dan el paso decisivo por temor a quedarse solos, ya que temen el proceso de duelo tras la ruptura.

Pero, ¿vale la pena vivir sufriendo y sin verdadero amor?
El amor que se mendiga no es amor
Cualquier persona merece un amor real, que le haga sentir especial, sonreír y que cumpla varios roles dentro de esa misma relación: compañero fiel, acompañante de aventuras, pareja con quien disfrutar de la intimidad, entre otros.
Por ello, para poder vivir el amor de verdad es necesario aprender a estar solos, sobrellevar la compañía propia y aceptarse, solo entonces se podrá estar con éxito al lado de alguien más.
Uno de los grandes errores que muchas personas toman como verdad es creer que cada persona es un ser incompleto y que necesita de alguien más para completarse, pero esto no es más que uno de los tantos mitos del amor que impiden vivir la alegría de la compañía en pareja.
Cada persona, por sí misma, es completa; no se trata, pues, de una fusión en la que cada uno pierde su independencia, sino que son dos seres completos que se aman y se aceptan como son, sin que esto implique hacer daño al otro.
De acuerdo con López, en su estudio sobre amor y dependencia emocional, el concepto del amor es cambiante, y tan diverso como el mismo proceso de enamoramiento que tiene lugar en cada grupo sociocultural. Este hecho da paso a que el amor se confunda con la dependencia emocional.
Para vivir un amor pleno se requiere que exista un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe; de lo contrario, se estaría suplicando amor, y el amor que se mendiga no es amor.
En otros casos, aunque cada uno cede por el bien de la pareja, hay quienes desean cambiar por completo a su compañero y eso tampoco es aceptable, ya que comienza por ser un paso en falso, un error que lleva a muchas relaciones a último término.
Una pareja es mucho más que dos mitades incompletas. Una pareja son dos almas que se alegran de las buenas noticias que le ocurren al otro y viven una intimidad con armonía y disfrute.
Señales de que no es amor
El amor que se mendiga no es amor porque está marcado por una inseguridad y un miedo irracional a la separación, sobre todo ahora, una época en la que muchas personas comienzan a reconciliarse consigo mismas y a querer estar a solas.
Las personas que son inseguras en el amor, buscan que su pareja constantemente les diga cuánto les ama, no pueden estar a solas, sino que siempre buscan nuevas parejas, de forma precipitada, y sobre todo tienen miedo a que su pareja se marche.
Quienes no viven desde el amor, sino desde la inseguridad, suelen tener varios signos, entre los que se encuentran:
Signos de las personas que viven el amor con la inseguridad:
- Baja autoestima: que termina por afectar la dinámica de la pareja.
- Temor a la soledad: la cual les produce ansiedad y les incapacita para ver su vida sin otra persona.
- Sentimientos de culpa: acompañado de depresión y sensación de vacío ante la vida cuando su pareja no está presente.
- Dar prioridad a la pareja: por sobre la familia, amistades y deberes. Todos los esfuerzos van orientados hacia la felicidad de la pareja.
- Urgencia por ver a la pareja: y tratar de estar a su lado el mayor tiempo posible, llegándole incluso a agobiar.
- Renuncia y anulación de sí mismo: al hacer todo para agradar a la pareja.
- Querer exclusividad: y pedir a su pareja que se aísle de sus seres queridos para estar más tiempo juntos, aislados.
- El único centro es su pareja: y en torno a la pareja son las conversaciones, generalmente, no tienen más tópicos sobre los cuales conversar.
- El papel dentro de la pareja es inferior: aunque hay casos en los que la pareja con dependencia suele tener un rol dominante.
- Poca funcionalidad: al momento de realizar tareas de forma independiente.
Para terminar con el ciclo de la dependencia emocional la persona debe comenzar por amarse a sí misma.
Algunas personas están atrapadas en una relación sin siquiera sentir amor, sino por costumbre, pero la dependencia emocional les mantiene allí, atados.
Es importante hacer ejercicios para aumentar la autoestima y sentirse mejor en la soledad. Saber que la felicidad depende únicamente de cada uno, no es responsabilidad de alguien más.
No es necesario aferrarse a una relación en donde las lágrimas están servidas a primera hora del día, y también al anochecer.
Lo mejor, en estos casos, es liberarse, comenzar a vivir realmente desde la alegría, porque el amor que se mendiga no es amor. Todo es reciproco.