El chantaje emocional es una forma de manipulación muy poderosa en la cual las personas cercanas y afectivas nos amenazan, directa o indirectamente, con castigarnos de alguna manera si no hacemos lo que ellos quieran (Forward, 2003)
Es un acto de violencia psicológica (por ejemplo el chantaje emocional y físico). La cual se puede aplicar a todas las relaciones con las personas.
Chantaje: Def. Presión o coacción que se efectúa sobre alguien para obtener un beneficio, amenazándolo con hacer algo que le perjudique (Larousse, 2003)
En fin definiciones hay muchas, sin embargo son atravesadas por ciertas características: manipulación, amenazas, castigo, violencia y presiones para que alguien haga algo de lo cual no esta convencido.

Ahora vamos a entender un poco el concepto de emoción. Emoción significa conmover.
Son diversos impulsos que nos llevan a actuar. También puede ser entendida como una agitación o perturbación de la mente.
Son estados caracterizados por activación fisiológica (sudoración, palpitaciones, elevación de la presión sanguínea, variaciones en el ritmo cardíaco, producción de adrenalina, etc), cambios en la expresión facial (cara de alegría, tristeza o enojo), postura (postura tensa y defensiva) y sentimientos subjetivos.
También se presentan por una activación fisiológica y de pensamientos subjetivos tales como:
En el aprendizaje de la infancia al mostrar nuestras emociones podemos traerlas a la edad adulta y consciente o inconscientemente las activamos por ejemplo: “Un niño mostrando enojo y disgusto por no obtener un juguete, puede con ello obtenerlo y sin darse cuenta las padres lo empiezan a programar para presionar y lograr sus objetivos mediante el mismo enojo y disgusto con el otro”.
Tratándose de emociones positivas y negativas, pareciera ser que se tratara de dos tipos de emociones excluyentes. Sin embargo, una persona puede experimentar ambas al mismo tiempo. Existen evidencias confirmadas en donde las experiencias positivas se registran en el hemisferio izquierdo, mientras que las emociones negativas se registran en el derecho, el hecho de que las emociones positivas y negativas se basen en áreas encefálicas diferentes ayuda a explicar por qué podemos sentirnos felices y tristes al mismo tiempo.
El mundo de las emociones es un complejo laberinto; sin embargo para simplificar se puede decir que surgen, fundamentalmente, a través de dos vías: cuando hacemos una valoración mental que atribuye un significado a un suceso externo, según esa valoración podemos sentir rabia, celos, esperanza, alegría, etc. También puede ocurrir que no exista un suceso externo sino que la emoción surja desde nuestro propio interior, suscitada por nuestros recuerdos o imaginación.

Una vez revisado de forma breve el terreno de las emociones, vale la pena analizar los por qué hacen a una persona chantajista.
En este complejo universo podemos distinguir varios aspectos:
De esta manera un chantajista, para obtener control sobre el otro, trata de presionar hasta en las cosas más simples de la vida cotidiana.
No existe un tipo de persona en especial que a simple vista y sólo por su fisonomía se pueda catalogar como chantajista. De hecho en grado todo mundo puede ser un chantajista de una u otra manera y asumiendo algún estilo en particular o una combinación de varios.
De esta manera Susan Forward (2003), distingue cuatro tipos de chantajistas emocionales:
Todos ellos muestran un lado fuerte, pero en realidad pueden ser más débiles de lo que parecen. Necesitan controlar para ocultar su indefensión. Tienen un espíritu intrusivo y posesivo.
Es importante considerar que en la díada chantajista-chantajeado, ambos miembros sufren de manera diferente. Por ejemplo, el chantajista olvida los sentimientos del otro y sólo se concreta a actuar en lo que considera correcto (su propio lente de la percepción) y el chantajeado cede hasta con una mirada a las pretensiones del otro con tal de “no pelear”. Hay temas simples (ver un canal de t.v., elegir un regalo social, por ejemplo) generadores de grandes conflictos. Al chantajista sólo le interesa satisfacer sus propias necesidades.
Les cuesta trabajo responsabilizarse de sí mismos, pueden tener un caos personal y en compensación, tratan de mantener un control sobre los otros.
Pareciera ser que en la interacción social con las personas, se presenta el chantaje engañosamente de forma natural. Sin embargo, su origen se debe a diversos factores entre ellos uno de los más importantes es el contexto cultural y social. En general se asocia a la figura masculina poder y fortaleza mientras que del lado femenino se encuentra en su contraparte la sumisión.
Otro elemento importantísimo son todas las conductas aprendidas consciente o inconscientemente a través de los patrones familiares de papá y mamá, y por supuesto de las relaciones con los demás miembros de la familia extensa, los amigos, compañeros y hasta de las personas ajenas a la familia en donde se pudo haber observado y aprendido conductas chantajistas.
Este tipo de condicionamientos sociales hacen bien o mal vistas cierto tipo de conductas, por ejemplo: “Es bien visto que un caballero lleve flores o acompañe hasta la puerta de su trabajo a una dama, pero no a la inversa”. Por otro lado si el marido muestra desinterés es disfuncional y si la dama es quién toma la iniciativa es posesiva.
En todo caso, cuando existe chantaje emocional, se considera un trasfondo de dominación y sometimiento.
Manejan las emociones. Abusan de los puntos débiles de las otras personas. Provocan un sentimiento de culpa en el otro y en ocasiones aún siendo culpables revierten las cosas.
Tratan de presionar y controlar las conductas del otro e intimidarlo por todos los medios (sutil o abiertamente). Dado que se ejerce el chantaje sobre personas afectivamente cercanas, eso les da la garantía de que los otros terminarán haciendo lo que el chantajista dice.
Se hace uso de afectos proporcionados por la persona y que el otro toma para revertirlos y atacarle. La intimidad compartida o los secretos del otro son uno de los mecanismos en cómo se puede ejercer el control del otro.
En general su efecto más poderoso se debe a que en el otro se pudo instalar la culpa: “una máxima en psicología es crea culpa y ganarás”.
Cuando chantajear con cosas del presente no resulta, el chantajista recorre al pasado del otro. Cuando una persona empieza a ceder en las pequeñas pretensiones del chantajista, comienza un circulo vicioso difícil de romper, pues ello refuerza la conducta del que presiona para hacerlo en cosas más grandes y quien se deja presionar entra en un círculo miedoso en donde le es cada vez más complicado enfrentar el control del otro.
En apariencia mientras más obediencia, sumisión y sometimiento se tiene a las peticiones del otro, mas se le ama, lo cual es completamente falso.